01 Abr 2024 Castigo y prejuicio
Desde el desconocimiento del ser humano se ven las cosas distorsionadas, erróneas, con prejuicio y las cárceles en España no quedan al margen de este desconocimiento.
Si se pregunta a cualquier persona en la calle, “¿qué es la cárcel?”, hay muchas probabilidades de que respondan lo siguiente: “ un hotel para delincuentes y desechos sociales que viven mejor que en sus casas, con televisión , piscina y gimnasio”
Pero claro, qué va a responder la ciudadanía o cómo va a reaccionar la sociedad si no sabe cómo funcionan los Centros Penitenciarios en España y desconocen los procedimientos y fases por las que pasan los reclusos. Al igual que puede que también desconozcan que los reclusos privados de libertad también tienen derechos y también hay que velar por ellos y garantizarlos.
En general, hay gran desconocimiento de la “cárcel” y de todo lo que ello implica en la sociedad. Es algo así como el “elefante blanco” del salón, todos saben que está pero nadie habla de ello. Este desconocimiento crea verdaderos prejuicios sobre las cárceles y lo que se vive en ellas.
Es importante mostrar a la sociedad todo lo que hay en la cárcel para que se pueda tener criterio y un pensamiento crítico y razonable, lejos de prejuicios y de castigo.
Pero ¿por qué se generan estos prejuicios? Hay muchos motivos, pero hablemos de uno en particular, el populismo punitivo.
En primer lugar, conceptualicemos qué es el populismo. El populismo, dentro de la teoría política, surge de la insatisfacción del “pueblo” o de la gente, con la política tradicional y sus cauces. De esta manera, el líder populista se proclama como líder carismático, casi “mesiánico” ante el pueblo y reclama una relación más estrecha y directa con el mismo.
Cabe mencionar que el populismo lleva consigo el fenómeno de la polarización , que desata disensos y rupturas éticas y morales en cualquier sociedad democrática.
Así mismo , el populismo punitivo es una politización maliciosa del derecho penal que prescribe que “unas mayores penas reducen el crimen y puede llegar a reforzar el consenso en la sociedad”. Sin embargo, no hay que olvidar que el populismo punitivo necesita de inputs para retroalimentarse, estos inputs se resumen básicamente en intereses personalistas y electorales, que usan la clase política y los medios de comunicación.
Es decir, el populismo punitivo no se podría desarrollar en plenitud sin sus dos agentes principales: la clase política y los medios de comunicación. A su vez, estos dos agentes tienen como destinatario el pueblo y penetran en el pueblo mediante la influencia.
Como he dicho anteriormente, hay más razones y causas que generan estos prejuicios. Pero para quitarnos los mismos, la sociedad tiene que estar más preparada para hacerles frente, poniendo siempre en tela de juicio todo aquello que recibimos mediante inputs, desde la política, las redes sociales o los medios de comunicación.
Esto se consigue con la formación y la reflexión crítica para poder juzgar con mejor criterio todo lo que nos rodea. Y no limitarnos simplemente al castigo y al prejuicio.
Nelson Mandela durante su estancia en la cárcel conservó el siguiente poema de William Ernest Henley, en una hoja de papel: (ADJUNTO LAS DOS ÚLTIMAS ESTROFAS DEL POEMA):
“ Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
Y sin embargo la amenaza de los años me halla,
y me hallará sin temor.
Ya no importa cuán estrecho haya sido el camino
ni cuantos castigos lleve a mi espalda:
soy el amo de mi destino
soy el capitán de mi alma”
Victoria Peinado Muñoz.
Línea de Intervención Penitenciaria y Derechos Humanos.
Clínica Jurídica de Acción Social