05 Mar 2025 La normalización del régimen mediante símbolos: retirada y reinterpretación
La historia nos dice que los poderes autoritarios se sustentan en el control de las masas populares mediante su integración en la ideología imperante. Para que las dictaduras se asienten y se mantengan en el tiempo es necesario que el ciudadano normalice el régimen y se sienta integrado en él. Este objetivo puede lograrse a través de la introducción de elementos simbólicos en la vida cotidiana que van desde la instalación de esculturas, monumentos, placas en plazas o edificios hasta calles bautizadas con los nombres de aquellos que evocan al régimen.
Cincuenta años después de la muerte del general Franco, en nuestro país aún perviven cerca de unos 6.000 vestigios de la dictadura franquista de toda índole.
La retirada de símbolos franquistas se regula en el artículo 35 de la Ley de Memoria Democrática, de manera muy similar a la que tenía el artículo 15 de la Ley de 2007. La Ley entiende por “símbolo contrario a la memoria democrática” aquellas edificaciones, construcciones, escudos, insignias, placas y cualquier elemento u objeto adosado a un edificio público o en vía pública, así como las denominaciones de calles o topográficas que exalten de manera personal o colectiva la sublevación militar y de la Dictadura, sus dirigentes, participantes en el sistema represivo o quienes colaboraron con el régimen o las potencias del Eje. Es tan sencillo como salir a pasear por cualquier ciudad para encontrarte con algún que otro elemento que realce aquella parte negra de nuestra historia.
La cuestión que se plantea es acerca de si cualquier elemento que se pueda incluir en la definición anterior debe ser apartado de la vía pública. A priori, podría pensarse que sí existe un deber general de retirada. Sin embargo, esto no es del todo cierto. En la Ley se viene a delimitar como excepción la eliminación de aquellos elementos que sean de estricto recuerdo privado que no exalten a los enfrentados, o bien cuando concurran razones artísticas o arquitectónicas amparadas por la Ley, es decir, cuando forme parte del Patrimonio Histórico Español o cuando sea un elemento esencial en la estabilidad de la estructura del inmueble. De igual manera, si se mantiene por motivos artísticos deberá reinterpretarse conforme a los valores de la memoria democrática.
En lo relativo a ciertos símbolos presentes en bienes que son Patrimonio Histórico, como ocurrió en su día con el medallón de la Plaza Mayor de Salamanca, la Orden CUL/3190/2080 establece lo siguiente: en principio, se afirma que se conservarán los símbolos que estuvieran previstos en el proyecto original siempre que estos estuvieran contemplados en la declaración de Bien de Interés Cultural. En segundo lugar, se mantendrán aquellos que tengan un elevado valor artístico. Y, por último, no se procederá a la retirada si ello conlleva un peligro para el inmueble. En virtud de lo anterior, son tres los requisitos a tener en cuenta: significado histórico, valor artístico y criterios técnicos.
Para cumplir con tal fin, el Estado asume, en base al artículo 36 de la Ley, la obligación de elaborar un catálogo de los mencionados símbolos, si bien es cierto que, en la actualidad, esa obligación no ha dejado de ser un mero proyecto de Real Decreto.
Los encargados de la retirada de los vestigios serán los titulares de los mismos. En caso de incumplimiento, el Estado de oficio iniciará la retirada pudiendo imponer multas de entre 200 y 1.000 euros llegando hasta un máximo de diez multas sucesivas a razón de una multa por mes.
En conclusión, todavía queda un arduo camino en la lucha por una España libre de símbolos que afiancen el recuerdo a la dictadura franquista. Pese a ello, el primer paso ha de ser la elaboración de un catálogo que facilite un trabajo sistemático y nos permita discernir qué elementos aun merece la pena conservar, para que ayuden a una de las finalidades de la Ley de Memoria: la no repetición. La clave no está en eliminar todo aquello que recuerde a la dictadura sino ser capaces de reinterpretar los mismos dándoles un valor acorde a una visión democrática que nos permita establecer una cultura democrática que tanto nos ha faltado en España.
Mapa de España interactivo con los símbolos de la dictadura
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Álvaro López Pérez
Ángel Martín González
Línea de Memoria Democrática
Clínica Jurídica de Acción Social