28 Abr 2025 Centro Penitenciario de Topas: una visita que nos invita a reflexionar
Como parte de las actividades de la Clínica Jurídica de Acción Social correspondientes a la Línea de Intervención Penitenciaria y Derechos Humanos, el día 26 de marzo último visitamos el Centro Penitenciario de Topas en Salamanca.
Se encuentra ubicado en la carretera N-630, kilómetro 340, en el municipio de Topas[1], a 23 kilómetros de Salamanca y 40 kilómetros de Zamora.
Fue inaugurado el 15 de noviembre de 1995 y, según la Orden de la Secretaría de Estado de Asuntos Penitenciarios de 6 de noviembre de 1995, fue creado para reemplazar a los antiguos establecimientos penitenciarios de Salamanca y Zamora[2].
Sus instalaciones fueron diseñadas para albergar a 1.008 reclusos, divididos en 14 módulos o pabellones, cada uno con 72 celdas individuales[3].
Actualmente, cuenta con una población de 1055 internos[4], de los cuales 90% son hombres y 10% mujeres, aproximadamente.
Los datos y cifras que acabamos de mencionar nos dan una idea sobre la ubicación y dimensiones del lugar y sobre cuántas personas se encuentran allí internadas. Sin embargo, el haber visitado el Centro Penitenciario de Topas hace que veas la realidad carcelaria desde una perspectiva que va más allá de la simple enumeración o acumulación de datos.
Desde el momento en que ingresas a la zona de control de accesos del centro penitenciario te das cuenta que las cosas son diferentes respecto de cualquier otra entidad pública o privada que hayas visitado anteriormente. Las indicaciones que debes de seguir y el registro personal al que te debes someter son muy estrictos y tienen el propósito de que en todo momento estés debidamente identificado durante tu permanencia en el lugar y que no portes ningún objeto que pueda ser utilizado para poner en riesgo la seguridad del centro penitenciario y de sus instalaciones.
Una vez dentro, lo primero que observas es que la mayoría de las ventanas tienen barrotes y malla de alambre y que en la parte superior de muchas paredes se ha colocado alambrado de púas.
Dentro de las instalaciones del centro penitenciario la seguridad sigue siendo tan estricta como cuando ingresaste. En muchas de sus áreas, cuando vas a pasar de un ambiente a otro, un funcionario o funcionaria de prisiones primero abre una puerta corrediza eléctrica para que ingreses a una especie de antesala, una vez que estás en esa antesala cierra la puerta por la que entraste y recién cuando está cerrada esa primera puerta abre otra puerta corrediza eléctrica que corresponde al lugar hacia donde te diriges y una vez que pasaste por el umbral de esa segunda puerta ésta se cierra.
Y en medio del Centro Penitenciario de Topas está una torre de 16 plantas de altura que es el «ojo que todo lo ve», desde la cual se vigila lo que allí ocurre y es fácilmente visible desde cualquier lugar en el interior del establecimiento penal como desde fuera de él.
En cuanto a las personas que están allí recluidas, la gran mayoría de ellas está cumpliendo una condena, mientras que un grupo minoritario está en calidad de internos preventivos, es decir, se trata de aquellas personas a quienes se les ha dictado una medida judicial de internamiento mientras se tramita su respectivo proceso criminal.
Todas las personas internas en el centro penitenciario se encuentran sometidas a la rutina y la disciplina penitenciaria. Todos deben cumplir un horario de actividades y cada uno de los internos e internas es contabilizado tres veces al día, en la mañana, al mediodía y por la noche.
¿Qué reflexiones se pueden hacer sobre la visita que realizamos al Establecimiento Penitenciario de Topas? De seguro que muchas y desde muy distintas perspectivas. Podríamos hablar, por ejemplo, sobre la necesidad de modificar o no la Ley Orgánica 1/1979, de 26 de septiembre, General Penitenciaria o el Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento Penitenciario, sobre las medidas debería tomar el gobierno para mejorar sistema carcelario español, sobre la vocación de servicio de quienes allí laboran diariamente o sobre las condiciones de vida de los internos.
Sin embargo, tomando en cuenta que el objetivo principal de la Clínica Jurídica de Acción Social es constituirse en el espacio donde ponemos en práctica los conocimientos que hemos adquirido durante nuestros estudios de Grado y que pronto dejaremos las aulas universitarias, considero que en este momento lo más importante es dirigir unas palabras a modo de reflexión a quienes en un futuro muy próximo ejercerán las profesiones de criminólogos, juristas y politólogos. A todos ellos, entre los que también me incluyo, les digo lo siguiente:
«Todas nuestras acciones, omisiones, aciertos y desaciertos durante el ejercicio de nuestra profesión tendrán consecuencias en personas concretas quienes se beneficiarán o perjudicarán con el resultado de las mismas».
Finalmente, ¿qué podemos hacer para ayudar de la mejor manera posible a las personas que vayamos a servir en un futuro cercano? Simplemente, debemos tener presente en todo momento lo siguiente:
«Es de personas inteligentes el aprender de sus experiencias y es de sabios el aprender de la experiencia de los demás».
RAFAEL TEODORO UGARTE MAUNY
Línea de Intervención Penitenciaria y Derechos Humanos
Clínica Jurídica de Acción Social
[1] https://administracion.gob.es/pagFront/espanaAdmon/directorioOrganigramas/fichaUnidadOrganica.htm?idUnidOrganica=136502&origenUO=&volver=volverFicha
[2] https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1995-24435#:~:text=A%2D1995%2D24435-,Orden%20de%206%20de%20noviembre%20de%201995%20por%20la%20que,a%2032712%20(1%20p%C3%A1g.%20)
[3] https://salamancartvaldia.es/noticia/2014-07-26-valentin-ortiz-la-convivencia-entre-los-presos-de-topas-ha-mejorado-gracias-a-los-modulos-de-265309
[4] https://castillayleon.ccoo.es/noticia:715310–CCOO_denuncia_el_aumento_descontrolado_de_reclusos_y_reclusas_en_el_Centro_Penitenciario_de_Topas_Salamanca_&opc_id=5743075f08978d62318be7d6bd1f48e8