19 Abr 2022 Los conflictos a ras de suelo
Con motivo de la saturación informativa que estamos viviendo actualmente sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania, he considerado necesario reflexionar sobre una preocupante cuestión que ha salido a la luz con esta situación. El conflicto a ras de suelo, como todas las otras guerras a lo largo de la historia, tiene un principal perjudicado, la población civil, sus vidas y sus derechos. Debemos bajar el conflicto a la realidad de las personas, a la realidad social de la población. Al final las guerras, como hecho históricamente constatado, las pagan los ciudadanos. Movidos por intereses políticos y geopolíticos, los dirigentes justifican y alientan, mediante propaganda, el sentimiento social de inseguridad, la fragmentación social, identifican y señalan claramente al enemigo, para legitimar las enormes pérdidas, tanto humanas como económicas que supondrán para la población.
Ante esta idea de guerra, cruel e injusta que todos los seres humanos compartimos, se perfila claramente una duda, ¿por qué somos solidarios y empatizamos con la población ucraniana, mientras que otros conflictos no han tenido cobertura social? Ignoramos, y hemos ignorado, muchas violaciones de derechos humanos, lo que suscita mi primera reflexión, la necesidad de destacar el importante papel de los medios de comunicación en esta cuestión. La realidad se convierte en noticia según los criterios y la selección de los medios. Interesante es hablar del fenómeno conocido como Agenda Setting. El punto central de esta teoría es la capacidad de los medios de comunicación para graduar la importancia de la información que se va a difundir, dándole un orden de prioridad para obtener mayor audiencia, decidiendo también qué excluir. Las noticias que difunden los medios informativos cotidianamente y a las que confieren mayor o menor relevancia, influyen en la opinión social y en la agenda del momento. Es necesario conocer este fenómeno para afrontar con pensamiento crítico la avalancha informativa, marcada por el sesgo de la autoconfirmación. Este sesgo psicológico implica que tendemos a favorecer, buscar e interpretar más favorablemente la información que nos llega si es coincidente con nuestras ideas y valores. Damos más valor a la información que concuerda con nuestras convicciones e incluso buscamos información que concuerde con ellas. Tenemos acceso a muchísima información, pero no hemos educado a la sociedad correctamente en el pensamiento crítico necesario para procesarla.
En este contexto se sitúa el problema, la sociedad se vuelca en un tratamiento sin precedentes de los refugiados, en una ola de solidaridad que involucra a todo el mundo, desde los más excluidos de nuestra sociedad a los altos dirigentes. Me sorprende positivamente, me enorgullece, pero es igualmente sorprendente e interesante que ahora sí, y antes no. Esperemos que esta discriminación positiva y amable hacia los ucranianos se generalice frente a otros colectivos víctimas de vulneraciones de derechos humanos a lo largo y ancho del planeta.
La reacción fue rápida y adecuada a las circunstancias. El punto de inflexión ha sido la Decisión de Ejecución (UE) 2022/382 del Consejo, adoptada el 4 de marzo de 2022. Esta decisión supone activar la aplicación de la Directiva de protección temporal 2001/55/CEE, prevista para casos de afluencia masiva de personas desplazadas. Es la primera vez que se decide así, después de veinte años de su aprobación. La activación obliga a los Estados miembros a concretar el reconocimiento individual de la protección temporal en el caso concreto de las personas desplazadas por el conflicto en Ucrania. También se incluyen otros casos, muy amplios, garantizando incluso al resto de residentes ucranios en España que tendrán prioridad para renovar con agilidad sus trámites. Se inaugura así, la ya referida por medios de comunicación como una vía urgentísima de acogida, hablándose de plazos de 24 horas, cuando con carácter general la tramitación de las solicitudes de protección internacional en España se convierte en un dilatado y tortuoso proceso.
Este conjunto de cuestiones ha tenido como consecuencia positiva la tramitación de miles de permisos de residencia, apoyados por una aceptación social y un reclamo de este tipo de medidas, mientras la posición es de rechazo hacia el resto de inmigración.
¿Es esta ola de solidaridad consecuencia del interés político que nos merece la situación del país? Alabo enormemente la reacción social, pero es interesante reflexionar que a este tema se le ha dado enorme visibilidad, frente a otras vulneraciones de derechos que rápidamente caen en el olvido o ni se exponen. Tratar la información de Ucrania como algo prioritario, dándole una gran cobertura en los medios crea una sociedad interesada, concienciada y volcada con la población ucraniana. Por fin, vemos el tratamiento de la inmigración y de la protección internacional que mucha gente pedíamos, basado en trámites rápidos para personas que huyen de situaciones muy graves en su país de origen. Ya era hora de ver organismos que se implican y funcionan dentro de una sociedad que empatiza con la cuestión.
El sesgo de afinidad ha venido definiendo el tratamiento de los ucranianos, llegando a escucharse discursos como “es que estos son como nosotros”. El sesgo de afinidad se produce de forma inconsciente, consiste en evaluar de mejor manera a aquellas personas que son similares o afines a nosotros. A pesar de que los sesgos sean inherentes a la condición humana y necesarios para nuestra supervivencia, cuidado con basar nuestros discursos, y mucho más nuestras políticas en ellos.
Esperemos que esta respuesta positiva que las autoridades europeas han dado a las personas que huyen de la guerra en Ucrania se generalice también para otros conflictos. Debemos desvincular la defensa de los derechos humanos de la manipulación mediática. Esta ola de solidaridad no debe alejarnos de la profesionalización que los servicios sociales venían requiriendo, destacando la importancia de trabajar con las personas con planes estructurados que aseguren unas condiciones dignas basadas en el empoderamiento y la capacitación. Es muy importante que estas cuestiones se rijan por criterios objetivos, justos y necesarios que garanticen la seguridad jurídica en estas situaciones. El fenómeno migratorio es una realidad, las vulneraciones de derechos se suceden a lo largo y ancho del planeta y la manera de tratarlo no debe depender de la voluntad política del momento, ya que influye de una forma muy drástica en la vida de muchas personas. Todos los seres humanos importamos, todos los refugiados importan, todos los conflictos sociales son graves y merecen nuestra preocupación, no solo aquellos que más nos muestren los medios y nos afecten geopolíticamente.
Auria Aldea Arias
Línea de Migrantes y Derechos
Clínica Jurídica de Acción Social